Gastronomía en Bruselas: chocolate, gofres y cervezas, el trío belga
El chocolate belga, un arte mundialmente reconocido
Bruselas es la capital mundial del chocolate. Con más de 80 chocolateros artesanales en la ciudad, cada barrio esconde sus tesoros. Las casas emblemáticas como Neuhaus, inventor del praliné en 1912, Godiva y Leonidas conviven con jóvenes artesanos innovadores. El museo Choco-Story Brussels permite seguir el recorrido del cacao, desde el grano hasta el praliné, y asistir en directo al trabajo de un maestro chocolatero. Para una experiencia completa, recorra la rue de la Madeleine y las Galerías Reales de Saint-Hubert, donde se concentran las tiendas más prestigiosas.
Los gofres bruselenses, un manjar crujiente
Existen dos grandes tradiciones de gofres en Bélgica, y la de Bruselas se distingue por su forma rectangular, su masa ligera a base de claras de huevo batidas a punto de nieve y su textura crujiente por fuera y esponjosa por dentro. A diferencia del gofre de Lieja, más denso y azucarado, el gofre bruselense se degusta solo o acompañado de nata montada, fresas, chocolate fundido o azúcar glas. Las mejores direcciones se encuentran alrededor de la Grand-Place y en el barrio de los Marolles. Desconfíe de los puestos turísticos sobrecargados de ingredientes y prefiera los establecimientos tradicionales.
La cerveza belga, patrimonio inmaterial de la humanidad
La cultura cervecera belga está inscrita en el patrimonio inmaterial de la UNESCO desde 2016. Bruselas posee su propia especialidad: el lambic, una cerveza de fermentación espontánea elaborada exclusivamente en el valle del Senne. La cervecería Cantillon, fundada en 1900, sigue siendo la última cervecería de lambic en activo en Bruselas y ofrece visitas apasionantes. Para descubrir toda la gama de cervezas belgas, desde las trapenses hasta las gueuzes pasando por las cervezas afrutadas, acuda al Delirium Café, famoso por su carta de más de 2.000 cervezas, o explore los numerosos bares cerveceros del barrio de Saint-Géry.
Moules-frites y otros clásicos
Es imposible dejar Bruselas sin probar los moules-frites, plato emblemático servido en generosas marmitas acompañados de patatas fritas doradas cocinadas en grasa de vacuno. La rue des Bouchers rebosa de restaurantes especializados, pero los entendidos prefieren los locales de la Place Sainte-Catherine, antiguo mercado de pescado. Complete su recorrido gastronómico con un stoemp, puré de patatas mezclado con verduras, un waterzooi, estofado cremoso típico de Bruselas, y termine con un speculoos, galleta especiada con canela convertida en un clásico de la merienda belga.